5/5/15

Quinoa con boniato, patata morada y pesto de rúcula




Con esta receta quiero decirle adiós al frío, cerrar la temporada de invierno y darle la bienvenida al calorcillo que nos invade día tras día.

Es por ello que he utilizado algunas hortalizas propias de finales de temporada. Much@s ya sabéis que la naturaleza es muy sabia y que aunque hayan verduras y frutas de una temporada específica éstas se solapan unas con otras. Me explicaré mejor... Aunque acabe la temporada de invierno y comienze la de primavera no es que un día dejen de haber calabazas (propias del invierno, por ejemplo) para que al día siguiente hayan fresas (propias de la primavera). Durante unas cuantas semanas (o más tiempo!) conviven ambos tipos de verduras y frutas.

¿Conocéis las patatas moradas o vitelotte?

Son una variedad de patata que en sabor son similares a sus hermanas blancas pero que en color destacan especialmente.

Deben su color a las antocianinas, un pigmento vegetal hidrosoluble que está en sus células.
Este pigmento también lo podemos encontrar en otros alimentos de color similar como la col lombarda, la cebolla morada, los arándanos, las zanahorias moradas,...

Estudios científicos han demostrado que las antocianinas son potentes antioxidantes, por lo que reducen los radicales libres y con ello, los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, patologías neurológicas e incluso cáncer.

Son difíciles de encontrar, pero si algún día tenéis la oportunidad de comprarlas no dudéis en probarlas.



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Quinoa con boniato, patata morada y pesto de rúcula.


INGREDIENTES ( 2 personas)

200 gr quinoa (ecológica a poder ser)
agua (el doble que de quinoa)
1 cebolla
3 patatas pequeñas vitelotte o moradas
1/2 boniato naranja
1 cucharada de aceite de oliva (de 1ª presión en frío)
pimienta negra recién molida
sal marina/Himalaya

Pesto de rúcula y almendras:
1 diente de ajo
1 manojo de albahaca fresca
1 manojo de rúcula fresca
1 puñado de almendras
pizca de sal marina/Himalaya
2-3 cucharadas de aceite de oliva (de 1ª presión en frío)


ELABORACIÓN

Prepara el pesto con la ayuda de una picadora, batidora o mortero.

Pela el diente de ajo y lamínalo. Añade las almendras, las hojas de rúcula y albahaca bien limpias y secas, la sal y tritura hasta obtener una pasta de la textura que a tí más te guste. (A mí personalmente no me gusta muy fina, ya que me gusta sentir los pequeños trocitos de almendra).
Por último, añade las 2-3 cucharadas de aceite y remueve para que se integren bien todos los sabores.

Lava muy bien la quinoa en agua fría para así eliminar toda la saponina que recubre sus granos. Frótalos con la mano hasta que el agua salga transparente.
Coloca el doble de agua que de quinoa en un cazo a calentar. Cuando rompa a hervir añade una pizca de sal y la quinoa, tapa y reduce el fuego al mínimo, y cocina unos 15 minutos hasta que haya absorbido toda el agua. Reserva.
Mientras la quinoa se cocina, pela y trocea la cebolla, el boniato y las patatas. Saltea todo el conjunto en una sartén con una cucharada de aceite. Salpimienta y deja que se dore.
Una vez esté en su punto, incorpora la quinoa cocinada a la sartén y mezcla bien para que se integren todos los sabores.

Sirve en los platos y riega con un poco de nuestro pesto por encima.

¡Bye, bye... Invierno!



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